Editorial

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Nº 47 (2a.época)  septimbre 2017
URLwww.ambitsaaf.cat
ISSN: 2339-7454
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Editorial

 

BARCELONA INCLUSIVA 2017, un lugar donde caben todos

El editorial del boletín informativo de coop57 (servicios financieros, éticos y solidarios), explica con contundencia como ocho años después del estallido de la última burbuja financiera, la sociedad ha quedado diezmada de exclusión, con unos gravísimos índices de desigualdad, paro y marginación.

Nos habla también de cómo el sistema expulsa, margina y ahuyenta cada vez a más personas y amplios sectores sociales, y los deja sin derecho a una vida digna; impone la cultura de la codicia, agudizando los desequilibrios sociales, desafiando los límites ecológicos del planeta y mientras esto ocurre, una buena mayoría mira hacia el otro lado. Mientras Roma arde, tocamos la «Lira».

En Barcelona inclusiva 2017, no queremos tocar la «Lira», en todo caso queremos construir una gran orquesta, como la Filarmónica de Viena, proponiendo un espacio y un tiempo donde el deseo de cambio se transforme en propuesta, en práctica cotidiana.

Más allá de la escuela, la vida, que es el lema del congreso, quiere ir más allá de las fallidas propuestas públicas y por supuesto de la voracidad de los planteamientos neoliberales.

Hay propuestas y experiencias construidas desde hace años para recuperar utensilios cotidianos y valores pedagógicos indispensables para un futuro habitable y en común. Solidaridad, apoyo mutuo y reciprocidad entre iguales.

Más allá de la escuela, la vida, quiere ser un espacio libre, abierto, sin reservas ni condiciones, en el que si se quiere, se puede construir una propuesta colectiva de transformación, en común y para la inclusión.

No quiere ser no un refugio de la disidencia sistémica, sino un espacio y un tiempo con señas comunes de identidad: la autorreflexión crítica y una mirada no neutral sobre la práctica.

De hecho, a pesar de lo que se diga, no existe la neutralidad en ningún proceso intervención social y / o educativa. Barcelona Inclusiva 2017 quiere poder relacionar el micro con el macro. Lo que se da en la escuela con los proyectos educativos de ciudad.

Desde el asesoramiento y la orientación es decir desde el acompañamiento, no podemos ni vivir de espaldas, ni ignorar que la realidad construida no es especialmente inclusiva, sino más bien reproductora y favorecedora de la exclusión. No podemos actuar sin tener en cuenta por ejemplo, que hasta el 2050, el número de personas mayores de 60 años se triplicará, pasando de 650 millones (11% de la población mundial) a 2.000 millones de personas (22% de la población mundial). Tampoco podemos hacerlo sin considerar que más de mil millones de personas viven en todo el mundo con algún tipo de discapacidad; de ellas, aproximadamente 200 millones padecen dificultades considerables en su funcionamiento, por lo que en un futuro la discapacidad y la edad elevada constituirán un motivo de preocupación aún mayor, ya que su prevalencia está incrementándose y esto modificará, nos guste o no, nuestro entorno más inmediato de intervención.

Debemos dirigir nuestra intervención profesional hacia propuestas que den herramientas al otro para su empoderamiento como ciudadano, como alumno, como mujer / hombre, compañero / compañera, madre / padre, alumno, estudiante… y que le permita, desde la independencia y con capacidad crítica, afrontar las dinámicas del mundo de hoy.

Quisiéramos que Barcelona Inclusiva 2017 fuera el espacio para poder pensar en lo que dice Roger Slee (2012) cuando explica el proyecto de la escuela extraordinaria:

“Como la respuesta a la cultura institucional, a la cultura dominante, como una propuesta que permite poner el énfasis en una mejor comprensión de los mecanismos y procesos que originan el fracaso escolar y la exclusión social. Es la apuesta por un proyecto político, ético y cultural para lograr una escuela con más y mejor democracia y trabajar por un mundo más justo. Donde se plantea la educación inclusiva no como una formulación de ideas en torno a la educación especial, sino como una teoría y una táctica para hacer la reforma educativa y social.”

Más allá de la escuela, la vida, recoge y hace suyo el reto que lanza el Dr. Gimeno Sacristán, en “De la diversidad excluyente a la diferencia inclusiva” (Gimeno Sacristán, 2001), cuando plantea que afrontar el problema de la diversidad y de la diferencia, supone afrontar retos y ámbitos muy polivalentes (la lucha contra las desigualdades, la crisis de los valores y del conocimiento como universales, las respuestas ante la multiculturalidad y la integración de las minorías, la pobreza excluyente, la educación ante el racismo o el sexismo, la convivencia entre las religiones y las lenguas, la lucha por la autonomía de los individuos o por la libertad y diversidad sexual).

Recogemos para hacer un diálogo, los conceptos de Lopez Melero en “Sobre la tiranía de la normalidad” (2003). Queremos debatir porque una cultura de la diversidad, no consiste en que las culturas minoritarias deban someterse (‘integrar’) a las condiciones que les imponga la cultura hegemónica, sino justamente lo contrario: la cultura de la diversidad exige que sea ​​la sociedad la que cambie sus comportamientos y sus actitudes con respecto a los colectivos marginados para que éstos no se vean sometidos a la tiranía de la normalidad.

Proponemos conocer y dialogar también sobre los retos que plantea el Dr. Elly Barnes, miembro de la Orden del Imperio Británico en 2016, por su contribución a la educación, la igualdad y la diversidad, y fundador «de educar y celebrar» LGTBI.

Abrirse a nuevas miradas, como quiere hacer el Segundo Congreso Internacional de Orientación Inclusiva es plantearse por qué el sociólogo Christian Laval cuestiona los términos «diversidad y diferenciación», situándolos dentro de lo que llama consumo educativo, afirmando que pueden ser una reproducción de las desigualdades sociales según nuevas lógicas que apenas tienen que ver con la escuela única. (Laval, 2004)

La diversidad que caracteriza la sociedad, y que afrontará Barcelona Inclusiva 2017, hace referencia al abanico de personas que responden a diversos factores: la lengua, la cultura, la religión, el género, la preferencia sexual, el estado socioeconómico, el marco geográfico, la edad, la capacidad física, psíquica, o sensorial, la situación afectiva, etc. Cabe resaltar que en esta lista de diferencias que denotan la diversidad, se plantea desde la capacidad, no desde la discapacidad, porque la categoría en la que todas y todos nos podemos incluir es aquella que se refiera a nuestras diversas capacidades.

¿Qué modelo de calle, plaza, barrio o ciudad es necesario para vivir desde la dignidad del respeto a la diversidad? ¿Qué modelo educativo de entorno nos permite romperla?

Cuando hablamos de las diferencias, de la diversidad, de la discapacidad,… incluso de la educación inclusiva, demasiadas veces nos referimos a las personas discapacitadas como ‘Las otras’. Y lo hacemos también los que ideológicamente queremos avanzar hacia una sociedad incluyente. Y decimos cosas como que “nosotros tenemos que trabajar para que las personas discapacitadas se sientan incluidas” o que “debemos reflexionar sobre cómo miramos a las personas discapacitadas”,… Todo esto lo tenemos que hacer nosotros, ¿los capacitados para todo? , ¿los normales? el nosotros o nosotros diferente de la discapacidad, de la especialidad o de cualquier otro término que inventamos, plantea una relación dual que nos sitúa, a los que lo usamos, ante la diversidad, fuera, ajenos a ella.

De esta manera volvemos a la vieja dicotomía de lo normal y lo anormal, situándonos nosotros, por supuesto, en el bando de los normales. ¿No será mejor posicionarnos en el grupo de los seres humanos; los seres humanos diversos? En la medida en que yo me sienta diferente, diverso, excepcional, capaz para unas cosas y discapacitado para otras, iré entendiendo y capacitándome para la educación inclusiva y para la sociedad de la diversidad; ya que la educación inclusiva está contra “la división entre ‘nosotros’ y ‘ellos’, los estudiantes ‘normales’ y los ‘no normales’ y el uso de categorías eufemísticas”.

La profesora Ángeles Parrilla, que acompañará al Dr. Roger Slee en el diálogo que sobre la escuela inclusiva que dinamizará el Dr. J.Ramón Lago de la UVIC, nos plantea cuatro fases para llegar a la inclusión desde la exclusión (Parrilla, 2002).

La primera supone la no escolarización de las clases sociales desfavorecidas, los grupos culturales minoritarios, las mujeres y las personas con alguna discapacidad. La segunda es la de la segregación. Hay escolarización pero en escuelas separadas, diferenciadas según grupos, como es el caso de las escuelas especiales para las personas con discapacidad. La tercera, la de integración, se produce alrededor de los años 70 y representa un avance importante, reconociendo el derecho a incorporarse a la escolaridad ordinaria. En este proceso se van añadiendo algunas personas de los diferentes grupos en la escuela ordinaria, pero sin que ésta haga cambios sustanciales.

Supone inicialmente el traspaso de alumnos desde los centros específicos a los ordinarios en un proceso que ha sido muy duramente criticado por haberse efectuado con escasos o nulos cambios en la escuela que acoge a estos alumnos, produciéndose lo que ha sido tachado de simple integración física, no real.

La cuarta, y última fase que plantea la Dra. Parrilla, hacia la que queremos ir andando, es la de inclusión. Tiene dos elementos básicos: el primero es el reconocimiento de la educación como un derecho. Pero un derecho, no de un grupo de niñas y niños con unas determinadas características físicas, cognitivas y comportamentales, sino un derecho universal para todas las niñas y niños; y no un derecho a la instrucción o la socialización, sino a la educación y a una educación de calidad. Otro elemento es el reconocimiento de la diversidad como un valor, las diferencias individuales como motivo de celebración; y finalmente esta visión inclusiva debe llevar a la transformación de los centros. Debemos fijarnos en cambiar las escuelas, y no centrarnos en ‘rehabilitar’ a las niñas y niños.

Las causas fundamentales que han promovido la aparición de la inclusión son de dos tipos: por un lado, el reconocimiento de la educación como un derecho y, por otro, la consideración de la diversidad como un valor educativo esencial para la transformación de los centros.

La educación inclusiva constituye, entonces, el reconocimiento del derecho a la igualdad y calidad educativa para todos y se fundamenta en la valoración de la diversidad de las niñas y niños.

Hablar de diversidad en la escuela es hablar de la participación de cualquier persona, con independencia de sus características sociales, culturales, biológicas, intelectuales y afectivas, en la escuela de su comunidad.

Es hablar de la necesidad de estudiar y luchar contra las barreras al aprendizaje en la escuela, y es hablar de una educación de calidad para todos los alumnos (Gordon Porter – Septiembre de 2013 comunicado Gobierno de New Brunswick).

Se trata, no de lo que se hace a una niña o niño con necesidades educativas especiales, sino de una reestructuración que afecta a toda la escuela.

Es una concepción diferente de escuela y de sociedad, por lo tanto afecta también al sistema educativo en su conjunto. La reforma inclusiva supone revisar el compromiso social y el alcance del proceso integrador, tratando de construir una escuela que responda no sólo a las necesidades de algunos alumnos sino a las de todos los alumnos.

Barcelona Inclusiva 2017 pretende dar continuidad al trabajo realizado en el año 2014 (con el congreso internacional Barcelona inclusiva) y responder al mismo tiempo a los cambios y transformaciones sociales de los últimos años, a seguir reflexionando y construyendo propuestas en los diferentes entornos de vida: la ciudad, el pueblo, el barrio y la calle, donde las personas pueden adquirir su papel como sujetos activos e independientes para conformar una comunidad humana donde todos caben y son necesarios. Más allá de la escuela, la vida, quiere dar respuestas a la complejidad de nuestra sociedad para potenciar acciones inclusivas en el ámbito educativo, cultural, social, laboral y personal. Invitamos a una reflexión colectiva que no dependa de una sola mirada, sino de una visión global e integrada. A partir del conocimiento de diferentes experiencias, propuestas y proyectos exitosos este congreso quiere constituirse en una comunidad de aprendizaje, de debate y reflexión que ayude a identificar, desde diferentes ámbitos, las barreras para la inclusión y permita vertebrar iniciativas que contribuyan a su superación.

 

Jaume Francesch i Subirana
Presidente ACPO


Referencias bibliográficas

Gimeno Sacristán, J. (2002) Educar y convivir en la cultura global. Madrid: Morata.
Laval, C. (2004) La escuela no es una empresa. Barcelona: Paidós.
Lopez Melero, M. (2003) “Sobre la tiranía de la normalidad” Sevilla: CEAPA Conferencia sobre diversidad y desarrollo.
Parrilla, A. (2002) Acerca del sentido y origen de la educación inclusiva. Revista de Educación, núm. 327.
Slee, R. (2012). La escuela extraordinaria. Exclusión, escolarización y educación inclusiva. Madrid: Morata.