PARA UNA INTERVENCIÓN GLOBAL DE LA MAESTRA DE EDUCACIÓN ESPECIAL[1]

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Nº 47 (2a.época)  septiembre 2017
URLwww.ambitsaaf.cat
ISSN: 2339-7454
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Práctica profesional

María Noguera Serra
Maestra, logopeda y psicopedagoga

 

RESUMEN
A través de este artículo se explica la intervención en una escuela de dos líneas de la maestra de educación especial (MEE). Parte del sistema como pilar de intervención y este sistema entendido en cuatro ejes: alumnos, docentes, familia e institución (escuela y servicios específicos).

Palabras claves:
Educación especial, educación inclusiva, atención a la diversidad, necesidades educativas especiales, apoyo educativo.

 

ABSTRACT
In this article we are explaining the intervention of the special needs teacher in a primary school. We thing on the school as a system which includes four areas: students, teachers, family and institution (school and specific services).

Key Words:
Special education, inclusive education, attention to diversity, special educational needs, educational support.

 

PARA UNA INTERVENCIÓN GLOBAL DE LA MAESTRA DE EDUCACIÓN ESPECIAL

Hace 20 años que trabajo de profesora de pedagogía terapéutica (PT). En este tiempo he estado trabajando en centros concertados, públicos, centros ordinarios y en centros de educación especial. A lo largo de este período de trabajo he ido ampliando mi formación mediante cursos del Departament d’Ensenyament de Catalunya, seminarios, jornadas, escuelas de verano, y realizando el postgrado de logopedia y la licenciatura de psicopedagogía.

La experiencia analizada se sitúa en un centro ordinario de doble línea en el que hay diversas necesidades educativas que atender. Cuando llego a este centro la plaza de maestra de educación especial es de nueva creación y eso me permite, con el apoyo total del equipo directivo y del Equipo de Asesoramiento y Orientación Psicopedagógica (EAP), crear y acordar, según la normativa vigente, las funciones de la maestra de educación especial en el centro. En este perfil es importante la formación y la experiencia de la misma profesora, el interés constante por aprender, para colaborar en la resolución de las situaciones educativas, así como para vivir como retos las necesidades que se producen en un centro. Para realizar esta tarea, el equipo de atención a la diversidad cuenta con dos auxiliares de educación especial, el Equipo de Asesoramiento y Orientación Psicopedagógica (EAP), la jefa de estudios y la maestra de educación especial (un sub equipo de la CAD[2]).

Las necesidades a las que se quiere dar respuesta provienen de toda la comunidad educativa (alumnos, maestros, padres y entorno). En el día a día de la escuela surgen muchas situaciones distintas, desde la muerte de un abuelo hasta el hecho de que un alumno presente dificultades en el habla. El objetivo del equipo de atención a la diversidad es el de colaborar en las distintas respuestas educativas que el centro da a estas situaciones (escuchando, orientando, planificando, colaborando, resolviendo, ofreciendo,…).

Las intervenciones realizadas a lo largo de este tiempo (seis años) han sido muchas y diversas, pero si las tuviéramos que agrupar, esta sería la clasificación:

A. Intervención directa con los alumnos: seguimiento de los aprendizajes, apoyo educativo dentro y fuera del aula…

B. Evaluación y seguimiento de los alumnos: velar para que los alumnos sean atendidos y tenidos en cuenta dentro y fuera de la escuela, y del aula; evaluaciones, informes, pruebas iniciales, diagnóstico, servicios específicos… Este apartado más adelante será desarrollado porque considero que es un rasgo característico de la intervención global de la maestra de educación especial.

C. Alumnado recién llegado en el sistema educativo: pruebas iniciales, seguimiento…

D. Familias: trabajo conjunto con el tutor/a, servicios específicos, especialistas, explicación y seguimiento de los resultados y de las pruebas médicas y psicopedagógicas, escuchar y acompañar.

E. Asesoramiento a maestros, auxiliares de EE: concreción del plan individualizado (PI), pruebas adaptadas, actitudes, intervenciones…

F. Velar para que la línea de escuela contemple a los alumnos con necesidades educativas especiales (NEE) temporales y permanentes, en colaboración con el tutor/a y con implicación.

G. Coordinación con servicios externos (servicios sociales, pediatras, psicólogos privados…) y reeducaciones específicas. Es interesante que alumno/a y familia “vivan” que la escuela y el servicio compartimos objetivos y necesidades.

H. Aportar nuevas herramientas pedagógicas, materiales innovadores… Normalmente los materiales o métodos creados para los alumnos con NEE pueden ser de gran ayuda para otros alumnos.

I. Permanencias y aceleraciones para los alumnos que deben permanecer un curso más en el nivel o que debido a sus altas capacidades se propone un adelanto de curso.

J. Biblioteca/mediateca específica de dificultades y trastornos (cuentos, libros, referencias de páginas web, películas, vídeos…). Disponer de un conjunto de pruebas psicopedagógicas[3] para poder evaluar a los alumnos en relación a: aprendizaje, autoestima, creatividad, conducta, memoria, lectura y escritura, ansiedad, cognición, atención, rendimiento, acoso, personalidad, proyectivas… Con el fin de minimizar las barreras que se pueden encontrar los alumnos en el aula, resulta útil analizar cuáles son sus necesidades y sus fortalezas. A partir de la actividad y las características del alumnado, es necesario detectar qué barreras existen en el entorno y qué oportunidades no se están aprovechando.

K. Atención emocional: en el día a día de la escuela suceden diferentes situaciones que forman parte de la vida en sociedad, que hay que afrontar a nivel psicopedagógico y coordinar con la comunidad educativa (duelo, adopción, conflictos, mediación, separaciones, acoso, enfermedades, actitudes…).

Con este listado, no pretendo explicar una situación imposible e irreal. Es un conjunto de acciones e intervenciones que se han ido construyendo en seis años. Al principio de cualquier intervención se crean muchos miedos e incertidumbres, pero con la implicación y formando parte del engranaje se encuentran caminos y soluciones. Asimismo, esta participación y predisposición facilita a los maestros y compañeros pedir o aceptar propuestas nuevas de intervención y de colaboración.

Estas acciones no son posibles sin la colaboración y supervisión del equipo directivo, del EAP, del claustro, de las familias y de los servicios externos (servicios sociales, centro de salud mental infantil y juvenil, centro de desarrollo infantil y atención precoz…).

La experiencia en diferentes ámbitos (centro ordinario y centro de educación especial) son factores que juegan a favor de la maestra de educación especial para que tenga un criterio en sus intervenciones pero sin olvidar la formación e intentando estar al día de las nuevas tendencias educativas. Con el tiempo los centros, los alumnos y sus necesidades van cambiando (nuevas tecnologías, aprendizajes funcionales y significativos…) pero lo que no debe cambiar es nuestra implicación y la ilusión para que los alumnos aprendan y se vayan desarrollando en las diferentes inteligencias (Gardner H., 2005). Velando diariamente para la atención a la diversidad funcional, para reducir las barreras al aprendizaje y por la inclusión (Booth, T. y Ainscow, M., 2002), pero no sólo con palabras bonitas, sino colaborando activamente con el día a día de la escuela (proyectos, maestros, familia y el entorno).

Gordon Porter (citado en Buisán, Echebarria y Martínez, 2014) nos concreta las diferencias entre el enfoque educativo tradicional y el inclusivo, el objetivo es responder a las necesidades del alumnado en una educación sin exclusiones por motivos sociales, culturales o por diferentes capacidades o intereses.

Colaborar en dar respuesta y acompañar en las distintas situaciones que se producen en una escuela crea un perfil multidisciplinar y de multi-intervención de la maestra de educación especial, según el cual la maestra es una herramienta más de participación en el día a día de la escuela, un banco de recursos y una profesional especializada que ofrece colaboración y asesoramiento.

La intervención global que planteo pretende dar respuesta a las situaciones reales de un centro escolar, a las necesidades surgidas de las reuniones de evaluación, a las demandas formuladas por los padres a los tutores o especialistas y en las peticiones de la comunidad. A menudo en el día a día de la escuela, la maestra de educación especial puede oír frases del tipo: “no lo consigo con este alumno/a“, “no entiendo las reacciones de este niño/a“, “que malas notas“, “el grupo de alumnos van muy bien y me cuesta ampliar contenidos“, “cómo puedo trabajar en el aula este tema“…, la mayoría de estos comentarios no hacen referencia a los alumnos con nee, los cuales normalmente son detectados en la educación infantil, tienen sus valoraciones psicopedagógicas, hay un trabajo conjunto con la familia y los servicios (Centro de desarrollo infantil y atención precoz, servicios privados…), se acuerdan estrategias, adaptaciones …; sino que se refieren a alumnos, en principio, sin nee. Ante estos comentarios habría que actuar con rapidez. No se debería esperar a que el Equipo de Asesoramiento y Orientación Psicopedagógica (EAP) tuviera un espacio libre debido a que tiene otras tareas que hacer (atender casos en lista de espera, familias, derivaciones, alumnos que deben pasar a secundaria, alumnos que deben empezar a educación infantil…) o a que los padres tengan que pagar un servicio externo. La escuela pública debería dar una primera respuesta a estas necesidades y preocupaciones iniciales.

El proceso que hemos seguido en este centro para mejorar la valoración inicial de los alumnos y reducir el tiempo de espera, ha sido el siguiente y nos ha permitido ofrecer respuestas a las necesidades de la escuela.

Primero, hay que informar a la familia de la preocupación; la información a la familia no es para crear un problema irreal, pueden aportar noticias de cambios o de situaciones emocionales familiares que no sabíamos y poder entender ciertas reacciones del alumno,… e iniciar el camino para buscar respuestas. Segundo, se rellena una hoja de solicitud en el cual los maestros identifican las dificultades, lo que les preocupa, problemas que pueden manifestar los alumnos. Tercero, con esta primera demanda, ya es posible empezar a detectar qué dificultades se exponen y ofrecer recursos (pruebas, artículos, bibliografía…) que ayuden a poner manos a la obra con lo que les preocupa de los alumnos. Cuarto, el equipo de atención a la diversidad debe saber las necesidades que se han creado y las demandas, el tiempo de respuesta y las evaluaciones. El hecho de que el equipo directivo forme parte del equipo de atención a la diversidad es esencial para que entienda y elabore el horario de las auxiliares de educación especial, de la maestra de educación especial y del EAP velando para que se puedan realizar las intervenciones acordadas. Una vez se ha comentado a la familia, se ha rellenado la hoja de solicitud, se han hecho las primeras pruebas, obtenemos los primeros resultados y estos nos ayudarán a decidir qué pasos hay que seguir. Las respuestas y la rapidez para la atención a la diversidad son importantes, como hacer un buen seguimiento de los diferentes casos.

Una vez realizadas las pruebas necesarias (apartado H) se pasa a la interpretación de los resultados conjuntamente con el EAP, tutores/as y equipo educativo, y se acuerdan las actuaciones conjuntamente con la familia.

Evaluar correctamente los alumnos, con pruebas objetivas, ayuda a toda la comunidad a plantearse las actuaciones, y este es el camino del éxito. Cuando familia, escuela, entorno y alumno/a tienen claras las funciones y lo que se pide y cómo alcanzar las metas planteadas, los resultados son mejores.

El proceso expuesto varía un poco el circuito a seguir, si nos encontramos ante una situación emocional como puede ser un duelo. Primero, los maestros recogen la información por parte de las familias o de los alumnos. En caso de que sean los alumnos quienes lo manifiestan, se informa a la familia que se hablará sobre el tema en el aula. Segundo, acceder a la biblioteca del aula de educación especial donde hay diferentes materiales para explicar el duelo a los niños (cuentos, cortometrajes…), ofrecer colaboración a los maestros para realizar la exposición conjuntamente. Tercero, llevar a cabo la sesión; las sesiones de duelo son complejas, surgen experiencias pasadas, se remueven duelos y pueden convertirse en espacios donde afloran muchas emociones. Por lo tanto, es importante tenerlo presente para elegir la franja horaria en la que se hará la sesión. Cuarto, dejar el material utilizado en el aula para que los alumnos lo puedan consultar siempre que lo necesiten (un tiempo prudencial) y ofrecerlo a la familia. Los duelos igual que otras situaciones emocionales (separaciones, enfermedades, conflictos…) forman parte del día a día de la escuela y hay que aprovechar las ocasiones para ofrecer herramientas y por ello, tener recursos preparados puede ayudar a la comunidad educativa. (Díaz, P., 2016)

Antes de terminar me gustaría decir que las bases educativas de los alumnos de nuestras escuelas se construyen en las escuelas infantiles y en las escuelas de primaria. Habría, pues, que prestigiar y enriquecer de recursos (amplia formación, programas innovadores, asesoramientos, espacios de reflexión…) la escuela para una educación donde se quiera hacer bien las cosas cada día.

CONCLUSIONES

La diversidad del alumnado siempre ha estado presente en nuestras aulas. Hasta el momento, se han dedicado muchos esfuerzos en atender de manera especial a aquellos alumnos que presentan dificultades de aprendizaje dejando de lado un gran número de alumnado que, a pesar de no tener trastornos, tienen que hacer frente a contenidos y actividades que no dan respuesta a sus necesidades educativas y en algunos casos terminan fracasando. Diseñando de manera adecuada las evaluaciones, actividades y contenidos curriculares podemos crear contextos educativos más inclusivos repensando el diseño de las prácticas educativas para favorecer el éxito de todo el alumnado. No obstante, hay que detectar las dificultades y las fortalezas de los alumnos. También, habría que tener presente que es tarea de toda la comunidad educativa favorecer el proceso (detección, evaluación, intervención y evaluación del proceso). El papel que puede jugar la maestra de educación especial en todo este proceso es fundamental, ofreciendo una intervención global.


Referencias bibliográficas

Booth, T. y Ainscow, M. (2002). Guía para la Evaluación y Mejora de la educación inclusiva. Desarrollando el aprendizaje y la participación en las escuelas. Madrid. Consorcio universitario para la educación inclusiva. Universidad Autónoma de Madrid.
Díaz, P. (2016). Hablemos de duelo. Manual práctico para abordar la muerte con niños y adolescentes. Madrid. Fundación Mario Losantos del Campo.
Gardner, H. (2005). Inteligencias múltiples: la teoría en la práctica. Madrid. Paidós.
Huguet, T. (2006). Aprender juntos en el aula. Una propuesta inclusiva. Barcelona. Graó.
Buisán,C.,Echebarria i Martínez,M. (coords). (2014): Reflexions sobre l’educació i el professorat. Barcelona, ICE: Universitat de Barcelona


Notas:

[1] La maestra de educación especial se denomina profesora de pedagogía terapéutica (PT) en otras comunidades.
[2] CAD: en Cataluña la comisión de atención a la diversidad está formada por: coordinadores de los ciclos, la maestra de educación especial, el Equipo de asesoramiento y orientación psicopedagógica (EAP), y el o la jefa de estudios. En el equipo de atención a la diversidad de este centro hay: dos auxiliares de educación especial, el EAP, la jefa de estudios y la maestra de educación especial.
[3] El Departament d’Ensenyament de Cataluña ha ido publicando protocolos que ayudan hacer las primeras evaluaciones sobre: dislexia, TDAH… Sería conveniente que el centro también dispusiera de pruebas psicopedagógicas baremadas: WISC, talego, PROLEC, ITPA, ENFEN …

Correspondencia con la autora: María Noguera Sierra. Maestra de educación especial, logopeda y psicopedagoga. CEE Palau. E-mail: mnogue46@xtec.cat



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